
El período posterior a la Segunda Guerra Mundial ha presenciado cambios sustanciales en la productividad laboral en todo el mundo. Motivado por estos cambios, este artículo documenta cuatro hechos estilizados sobre la distribución mundial de la productividad. Primero, existe una disparidad grande y creciente entre sus extremos. Segundo, esta disparidad aumentó rápidamente en la década de 1980, se desaceleró en la década siguiente y se estabilizó a mediados de la década de 2000. Tercero, con el tiempo, ha habido una movilidad sustancial de avance y de retroceso de países y regiones. Cuarto, el extremo superior de la distribución es más sensible a las mejoras en el capital humano, mientras que el extremo inferior es más sensible a las mejoras en la tecnología. El artículo concluye señalando que, al menos en el futuro cercano, la distribución mundial de la productividad puede seguir caracterizándose por la divergencia en la base, y por la convergencia y el adelantamiento en la cima.